Tus ojos de fuego, de
mirada bestial
Que traspasan mis huesos,
me hacen temblar
Y al tiempo no temer
nada.
En tus risas me sabes
domada
Tú, loba salvaje que
lames tu presa,
Con ultrajes en medio de
juego
A sabiendas que en gozo
me entrego
Mientras mi sangre arde,
posesa.

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